VIVE. AMA. DÉJATE LLEVAR


Solo podemos aprender a querer queriendo

sábado, 2 de febrero de 2013

Imposible de olvidar.

...Supongo que anda rápido porque tiene prisa, está ansiosa de llegar a su casa, entrar por la puerta y ser ella misma, está cansada de la gente, no le gusta la falsedad y sobretodo odia aparentar; como cuando era pequeña y sus padres le obligaban a vestirse bien y ser educada con personas que siquiera conocía de un día o dos y con los que no tenía absolutamente nada en común ¿Por qué tengo que ser amable con ellos si no me caen bien?, pensaba siempre. Quizás no era un pensamiento maduro y a lo largo de los años se dio cuenta de que hay situaciones en las que hay que ser educada y correcta, pero ella no lo era, como ya he dicho, lo odiaba, solía apartarse de esa gente.

Al entrar por la puerta de su casa, casi como una ráfaga de viento, sube a su habitación, deja su abrigo negro donde siempre: la silla de su escritorio junto a un monton de ropa que impide saber el incluso el color de ésta. Chica desordenada según su madre, pero ella sabe dónde está cada cosa mejor que nadie y no solo en su desorden sino en toda la casa, tiene memoria fotográfica. Se recoge el pelo en un moño mal hecho y va directa por su diario, donde esconde los pensamientos que nadie sabe descifrar de su mirada, todos sus secretos y reflexiones. Suele escribir tumbada en su cama, acompañada de su mejor amigo, su gato.
Le encanta fijarse en los detalles, valora los de las personas que no conoce, una sonrisa de un desconocido puede alegrarle el día más triste y sobretodo le gusta tener detalles por ellos, piensa que el destino y el karma se lo devolverán algún día, lo ve como un préstamo. podría decirse que le mueven los detalles. Ni la persona que podría decirse que más la conoce, la conoce realmente, porque es  transparente a la par que profunda; debería ser alguien como ella, movido por detalles, quien llegara a conocerla del todo, alguien que supiese que cuando se pone nerviosa se toca la nariz y se pone a temblar, que entendiese por qué no le gusta el olor a cerveza, que le recuerda a su padre borracho o que supiese que la única manera de consolarla es con un abrazo largo y silencioso.
Lo que más le inspira es mirar por su ventana, sobretodo cuando está lloviendo y oye las gotas caer en su tejado.
Algún día alguien merecerá su mirada, esa que puede contarte mil historias en un segundo y se te queda tatuada en la memoria, imposible de olvidar, una mirada tan intensa que no es digna de mortales.

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